Introducción

Cuando pensamos en crear un proyecto colaborativo, nos vienen a la cabeza multitud de tareas. Hay que organizar comisiones que se encarguen de diseñarlo y gestionarlo, nombrar responsables que ayuden en la comunicación interna del grupo y otros que colaboren en la difusión de las actividades que se organicen. Pero muchas veces nos olvidamos de repartir una tarea que atraviesa a todas, una labor imprescindible y de la que muy probablemente dependerá que el proyecto sea un éxito o un fracaso. Estamos hablando de los cuidados.

Los cuidados son una práctica a veces invisible, nada protagonista, mucha veces oculta tras las cuestiones que aparentemente son más urgentes o tras las más públicas que reclaman normalmente la atención. Con esta guía queremos situar los cuidados como una práctica fundamental en la construcción de cualquier espacio, visibilizar con urgencia la necesidad de tenerla en cuenta para el desarrollo de cualquier proyecto colaborativo ya sea un huerto, una radio comunitaria o una plaza vecinal.

La función de los cuidados

Pero, ¿qué son los cuidados? ¿Para qué sirven? ¿Están en todas partes aunque no los veamos? ¿Cómo podemos conseguirlos? ¿Cuestan mucho dinero? ¿Quién se encarga de ellos?

Los cuidados son las tareas que nos permiten hacer accesibles los espacios para que nadie se sienta excluido, que nos ayudan a hacer grupo y crear lazos entre los que participamos, ayudándonos a pensar objetivos comunes. Son las tareas más necesarias en los momentos delicados, sirven para garantizar el respeto entre todos los participantes utilizando la mediación como herramienta. Además, son todas las tareas que tienen que ver con generar empatía y buen rollo, para que no decaigan nunca las ganas de encontrarnos.

Los cuidados son prácticas en permanente revisión y aprendizaje que deben tenerse en cuenta en todos los espacios en los que participamos. Desde los entornos más domésticos hasta los más profesionales, desde los espacios públicos a los privados. Los cuidados son las acciones que nos permiten vivir y entendernos en comunidad, que favorecen que nos relacionemos y conozcamos, que apoyan la diversidad y velan para que a cada uno se nos exija en función de nuestras capacidades. Los cuidados son todas las cuestiones que nos permiten disfrutar a todos por igual de los contextos en los que nos gusta estar. Son mecanismos de mediación entre iguales que funcionan mucho mejor si son utilizados por todos los componentes de un grupo, aunque es importante que haya responsables que los supervisen y garanticen que todos nos cuidamos por igual.

Los cuidados muchas veces están ligados a relaciones, pero no sólo entre las personas, también con el resto del entorno que nos rodea. Los cuidados nos atienden y protegen, pero también nos ayudan a salvaguardar los espacios y a mantenerlos en buenas condiciones físicas, políticas, ecológicas y sociales.

Los cuidados son todo el conjunto de tareas que desarrollamos en un espacio que permiten mejorar la forma en la que lo habitamos. Velan por la igualdad y la libertad de todos, acogen y protegen a los recién llegados y permiten que nos entendamos entre todos, dándonos las mejores armas para que habitemos constructivamente los posibles conflictos que pueden surgir. Los cuidados nos permiten apropiarnos de los espacios y construirnos en comunidad con otras personas, para que las ciudades, las universidades o los institutos dejen de ser anodinos lugares donde siempre interactuamos de las mismas maneras o con la misma gente.

La importancia de los cuidados

¿Por qué muchas veces no se oye hablar de los cuidados siendo algo tan importante? ¿Son un invento nuevo? ¿Son imprescindibles? ¿Qué pasa si no les prestamos atención?

A lo largo de la historia, muchas de las prácticas que rodean los cuidados se han invisibilizado, se han llevado a un segundo plano porque se han priorizado otro tipo de prácticas. En los contextos domésticos, por ejemplo, se ha dado mucha más visibilidad a traer el pan a casa que a las tareas que permitían que la casa se convirtiera en un hogar. Hasta hace muy poco, en el mundo empresarial se primaba la eficiencia o la capacidad creativa por encima de las tareas que permitían mejorar el ambiente de los espacios laborales.

Pero desde hace un tiempo, las actividades que precisan de los cuidados se han revelado imprescindibles, no sólo porque nos permiten estar más cómodos, sino porque en aquellos contextos en los que se crea grupo, en los espacios más abiertos e inclusivos, en los que se vela para que no haya desigualdades o faltas de respeto, aumenta la productividad y la eficiencia en el resto de tareas.

Desatender los cuidados provoca diseñar los espacios para un único tipo de usuario. La realidad, mucho más plural, precisa que se tengan en cuenta el mayor número de perfiles posibles y que los espacios se llenen de diversidad. Los cuidados son prácticas colectivas que permiten equilibrar la justicia social, facilitando mediante grupos de apoyo que se multipliquen los puntos de vista y los diseños accesibles, y que las amplias y diversas minorías puedan tener las mismas oportunidades.

Debemos recuperar una posición central para los cuidados si queremos habitar mejores espacios ya que son tan relevantes que existen aunque no los nombremos o veamos. Pero si no asumimos los cuidados como una de las tareas principales cuando participamos de un proyecto, es muy posible que acabe fracasando tarde o temprano. Los cometidos que atienden los cuidados serán asumidos sólo por algunas de las personas y el grupo no lo reconocerá nunca.

Tarde o temprano se producirán injusticias, pronto empezarán las frustraciones o los conflictos no constructivos y es muy probable que el grupo acabe disolviéndose.

El uso de los cuidados

¿Los cuidados valen para cualquier contexto? ¿Qué sucede en los espacios abiertos y colaborativos?

Aunque los cuidados son prácticas necesarias en cualquier tipo de espacio, son mucho más necesarias si cabe en contextos colaborativos. Espacios abiertos a la participación que se gestionan de manera comunitaria, en los que los afectos cobran mucha importancia. Son especialmente relevantes los cuidados en aquellos entornos que tienen como uno de sus objetivos la formación de una comunidad. En este caso las personas han de sentirse responsables de cuidarse entre sí, pero también de cuidar el espacio que los une.

Los cuidados en espacios comunes son más sensibles aun en aquellos lugares pensados para que cualquiera pueda participar en ellos. No solo en los que la puerta está abierta, sino en los que se diseñan mecanismos para que entre gente nueva y diferente. Los espacios abiertos son los lugares más expuestos y los cuidados serán los responsables de garantizar que los riesgos diarios no pongan en peligro a la comunidad que los habita.

Elegimos en esta guía analizar los Espacios de Cuidados desde la óptica de los entornos abiertos a la participación, como una cancha pública de baloncesto, en los que cualquier persona debería de tener acceso, pero que además buscan la construcción de una comunidad en torno a ellos, como una pandilla de amigos o un club deportivo. Desde luego las claves que saquemos podrán aplicarse en cualquier lugar, los cuidados son prácticas adaptables de código abierto y todos los que lean esta guía podrán utilizarla en sus contextos.

En los espacios de gestión comunitaria y abierta, en los que los afectos rigen las relaciones, los cuidados son un protagonista imprescindible. Podemos decir que los cuidados se han convertido en la base para que todo lugar tenga cierta armonía. Pero ojo, que los cuidados se pongan en el centro, no quiere decir que estos espacios sean tibios o aburridos, que las discusiones no puedan ser efervescentes o que las opiniones tengan que ser todas parecidas. Trabajar un espacio de cuidados es la garantía para compartir la vida con los diferentes y no hay nada más excitante e innovador que aquello que sucede cuando de forma simultánea, comparten un espacio personas muy distintas.

La forma en la que abordamos está guía se sabe incompleta. Nunca se deja de aprender cuestiones referidas a los cuidados y deseamos que cada lector pueda ponerla en duda o completarla desde su experiencia.

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