Consejos

  • Los mapas no compiten entre ellos: son aproximaciones a una realidad narrada entre muchos; si dos grupos hacen un mapeo de un mismo tema, obtendrán resultados diferentes y complementarios.
  • Un mapeo debe sistematizarse gráficamente: para ofrecer continuidad en el objeto de mapeo a otros colectivos que quieran incidir en la misma temática; debe tener una trazabilidad gráfica, abierta e inclusiva.
  • El mapeo nos desvela una foto fija dentro del recorrido de un discurso: harían falta infinitos atlas para llegar a la idea de algo acabado; el mapa es siempre inacabado, ahí reside su magia.
  • Mapear es construir ausencias, siempre se quedan cosas fuera: estas omisiones no deben invalidar el resultado; para interpretar y transformar
    a través del mapeo combinaremos saberes cotidianos y populares.
  • Un mapeo es el proceso de hacer un mapa, de construir una narración no hegemónica entorno a un tema: no olvides que el fin es construir ese relato crítico, por tanto el mapa es una herramienta y el mapeo es una metodología.
  • El mapeo, si no es entendido como un relato lúdico y afectivo, pierde valor: la movilización de los afectos se ha convertido en una parte integral del paisaje cotidiano y esto se traduce en una manipulación de nuestros espacios.
  • No olvides que formas de hacer mapas hay muchas: y que tú puedes construir las tuyas propias.
  • Mapeamos para encontrar fisuras en la idea de territorio: para situar dónde se instalarán sueños mal soñados, cartografiamos para recordar la historia y para provocar la aparición de lo inesperado.
  • Piensa en la ciudad prosumidora: de los cuidados, de las viviendas de gestión colectiva, de los huertos urbanos, de los colectivos e iniciativas vecinales, de los sistemas de movilidad sensibles al entorno… ¡hay muchos mapeos por hacer!