Introducción

La mayoría de los mapas que consultamos se han hecho de forma interesada, hegemónica y tradicionalmente han sido herramientas de poder. ¿Cómo podríamos hacer nuevas lecturas sobre lo que nos rodea incorporando lo cotidiano, lo que realmente está en la sabiduría popular, lo que saben nuestros mayores, o los grupos minoritarios? ¿Alguna vez soñaste con conocer esos lugares especiales que transforman nuestros barrios en sitios increíbles? ¿Cómo sumamos el conocimiento colectivo en un mapa y transcender la mera información física, para encontrarnos mapas de gentes, de vecinos y vecinas, de afectos e saberes?

¿Qué es un mapeo?

Hay miles de mapas y continuamente los llevamos encima. Cartografías digitales que consultamos de manera compulsiva para ubicarnos, buscar o incluso visitar virtualmente algún barrio o territorio. Esos mapas nos hablan del espacio físico por donde nos movemos, pero ¿por qué no nos hablan de sus gentes, sus espacios simbólicos, afectivos o incluso otro tipo de narrativas? Si el territorio sin sus gentes e historias no se entiende, ¿cómo podemos incorporarlas a los mapas que consultamos?

Un mapeo es un procedimiento o práctica por la cual se construye una narrativa o un relato colectivo que visibiliza otra manera de relacionarnos con el territorio. Queremos decir relacionarnos cuando hablamos de producir otras formas de conocimiento, otras formas de acceso al mismo y, en definitiva, desafiar los relatos dominantes.

Todo mapa es una representación ideológica y, a través de un mapeo, se construyen miradas críticas sobre lo que nos rodea. El mapeo como facilitador de nuevas narrativas es capaz de aunar multitud de acontecimientos, acciones, descripciones, diálogos e incluso reflexiones interconectadas.

Temáticas sobre el mapa

Todo mapeo es una acción crítica que debe tejer una red de interrelaciones para imaginar y poner en práctica nuevos modelos de producción y reproducción del día a día.

El territorio, como paradigmático ejemplo de un procomún, conforma nuestras atmósferas, nuestras condiciones de relación, vidas, e impulsa cambios en nuestros cuerpos. A través de un mapeo podemos discutir cómo dialogamos con nuestro territorio, como nos relacionamos con él e incluso fomentar espacios de interacción en red.

Un mapa es un objeto (sujeto) y un mapeo es la acción, el verbo, es el procedimiento que permite que se despliegue a la vista algo que no está separado de la percepción de quienes lo construyen. Pero que mucha gente no conoce. Un mapeo desvela cosas y no es un fin, sino un medio. Existe en potencia y como acción de reflexión. Sobre un soporte gráfico y visual se transparentan problemáticas, debatiendo sobre puntos de contacto con otras temáticas y socializando las consecuencias. Para ello es necesario el proceso de rememorar y señalizar experiencias de todos los participantes.

Mapear tiene que ver con...

  • Iniciativas, ideas, productos, servicios o modelos emergentes e innovadores, historia, atmosferas, afectos, emociones, cuidados, etc.
  • Huertos urbanos, espacios de oportunidad, bancos del tiempo, plataformas de consumo colaborativo, emprendizaje y economía social, inclusión sociolaboral, educación expandida, proyectos de urbanismo participativo, iniciativas sociales y culturales, grupos de consumo, iniciativas de apoyo mutuo y cuidadanía, proyectos de transparencia y opendata, apps ciudadanas, espacios de creación, coworking y fablabs, fomento de la interculturalidad, la diversidad funcional, lo intergeneracional, deporte y vida saludable...

Mapear ayuda a...

  • Generar comunidad y contexto local, estableciendo conexiones globales, relacionando agentes e iniciativas, federando deseos y capacidades.
  • Aplicar innovación generando efectos transformadores positivos, fomentando el emprendizaje hacia el territorio.
  • Propiciar la transferencia y el intercambio de conocimiento y experiencias.
  • Comunicar y visibilizar iniciativas ciudadanas. Se puede hacer con herramientas digitales, pero da especial valor a los espacios y tiempos de encuentro físico, la articulación de comunidades de práctica y la desvirtualización de las relaciones entre personas.
  • Realizar una taxonomía de las iniciativas ciudadanas, pero es más que una base relacional de datos.
  • Utilizar la cartografía como recurso de obtención y presentación de la información, pero trasciende sus límites y fronteras hegemónicos.
  • Hacer visible otra manera de gestionar recursos ciudadanos y los valores asociados desde una perspectiva real y operativa, pero es más que un útil de visualización.
  • Hacer comprensible el tejido relacional que soporta el funcionamiento del territorio.
  • Hacer diagnósticos participados sobre una problemática. Esto permite socializar de forma gráfica un conocimiento que hasta el momento estaba oculto.

Mapa

Mapear funciona si...

  • Genera una capa relacional / organizativa / operacional, para tejer relaciones entre prácticas ciudadanas informales y formales.
  • Facilita la concertación: un punto de encuentro, intermediación y facilitación en torno a un tema.
  • Facilita la difusión: ayudando a extraer y difundir el valor existente en la innovación social, la cultura abierta y la creatividad dentro de un ecosistema global.
  • Compone una base de datos (agentes, conceptos, lugares e iniciativas) completamente integrada e integradora, generada en tiempo real, actualizable, exportable y relacionable con otras las de otros territorios.
  • Demuestra la aplicabilidad de este conocimiento y sus valores inherentes en otros proyectos y estrategias.
  • Se presenta como una base de datos relacional con forma de mapa-directorio, que a partir de información codificada (clasificación, ordenación, categorización, selección, carencias observadas, etc.), ofrece un sistema de filtrado-selección que combine de manera dinámica ámbitos / conceptos / agentes / iniciativas, con distintos formatos de visualización. Un sistema que debe ser útil a distintos niveles (capas y formas-niveles de acceso) para la ciudadanía, la administración, los agentes profesionales, etc.
  • Es un banco de prácticas que comparten su know-how, y permiten combinarlo y adaptarlo para posibilitar la replicabilidad de proyectos, generando una inteligencia colectiva que enriquece el procomún.
  • Documenta y fomenta encuentros, reuniones o eventos.

Finalmente, queremos señalar que el objetivo de esta guía es doble. Por un lado, queremos avanzar en la idea del mapeo como herramienta y no como fin y, por otro, ofrecer una recopilación de técnicas y procedimientos para realizarlo. En definitiva, nos proponemos defender el mapeo como la elaboración crítica de mapas para generar herramientas de intercambio colectivo, la elaboración de narraciones y representaciones que disputen e impugnen aquellas instaladas desde las instancias hegemónicas.

Igualmente, a modo de introducción, es necesario relatar aquí que la elaboración de una cartografía colectiva proviene de una larga tradición de trabajo participativo desde las organizaciones sociales, ONGs, colectivos, y fundaciones.

Mapeo colaborativo

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