Mara Peterssen y la historiadora Carmen Guillén recuerda a Antonie van Leeuwenhoek, un comerciante de telas neerlandés que, gracias a su curiosidad, su trabajo y su tenacidad, se convirtió en el siglo XVII en el padre de la microbiología, la rama de la biología que estudia los microorganismos, los seres invisibles al ojo humano.


