El artista Mateo Maté pinta los cuadros más icónicos de impresionismo con telas de los uniformes de camuflaje de los ejércitos del mundo. Su intención es demostrar que el camuflaje es un invento de los pintores impresionistas y que hay un uniforme para cada color del planeta. Para ello ha comprado cientos y cientos y los ha convertido en su paleta de pintura. Su objetivo es devolver al arte lo que la guerra le ha robado.


